ECOLOGÍA EN CASA

Compostaje casero: cómo empezar aunque vivas en un piso

Compostaje casero: cómo empezar aunque vivas en un piso

No hace falta jardín para compostar. Con lombrices o con bokashi puedes convertir los restos de la cocina en abono desde tu piso, sin que huela ni se llene de bichos.

Publicado 6 min
ÍNDICE · 7 apartados
  1. Por qué merece la pena, aunque vivas en un piso
  2. Los dos métodos que sí funcionan sin jardín
  3. Qué puedes echar y qué no
  4. Los miedos de siempre, y por qué no pasa nada
  5. Y cuando tengas tu compost, ¿qué haces con él?
  6. En resumen
  7. Fuentes

Compostar suena a cosa de gente con jardín, botas de agua y un montón humeante al fondo de la finca. Pues no hace falta nada de eso. Se puede convertir la basura de la cocina en abono para las plantas viviendo en un tercero sin ascensor, y sin que huela ni se llene todo de bichos. Lo digo porque yo era de los que pensaban que en un piso era imposible, y llevo tiempo demostrándome lo contrario. Aquí va cómo empezar de cero, aunque tu única "huerta" sea una jardinera en el balcón.

Por qué merece la pena, aunque vivas en un piso

En torno a un tercio de lo que tiramos a la basura es materia orgánica: pieles de fruta, posos de café, restos de verdura. Si acaba en el vertedero, se pudre sin aire y suelta metano, un gas de efecto invernadero bastante feo. Si la compostas, en cambio, se transforma en un abono negro y rico que a tus plantas les encanta y que te ahorras comprar.

En España, además, la recogida separada de la materia orgánica, el famoso cubo marrón, se está implantando por todo el país. Compostar en casa es dar un paso más: cierras tú mismo el círculo, de la sartén a la maceta. Y si quieres el porqué a fondo, aquí tienes qué es exactamente el compost y sus ventajas.

Los dos métodos que sí funcionan sin jardín

Olvídate de la típica compostera grande de jardín, esa no va en un piso; si tienes terreno, el compost casero clásico es otra historia. Para espacios pequeños hay dos caminos que funcionan de verdad, y son muy distintos entre sí.

Crea tu propio humus casero en casa con poco esfuerzo
Crea tu propio humus casero en casa con poco esfuerzo

Vermicompostaje: que trabajen las lombrices

Es la estrella de los pisos. Consiste en criar unas lombrices concretas, la lombriz roja californiana (Eisenia fetida), dentro de una caja cerrada. Ellas se comen tus restos de cocina y los convierten en humus de lombriz, uno de los mejores abonos que existen. Comen muchísimo, casi su propio peso al día, y ojo con esto, porque bien montado el vermicompostador no huele: cabe debajo del fregadero o en un rincón del balcón.

Lo que piden es sencillo: oscuridad, humedad y una temperatura parecida a la que tenemos nosotros en casa, ni frío de congelador ni sol directo de agosto. Puedes comprar un vermicompostador de varios pisos o montarte uno con un par de cajas de plástico.

Bokashi: fermentar en un cubo hermético

El bokashi viene de Japón y funciona al revés que el compost de toda la vida. En lugar de pudrirse con aire, la materia fermenta sin oxígeno dentro de un cubo cerrado, gracias a un salvado con microorganismos que vas echando por capas. Su gran ventaja es que acepta casi de todo, incluidos la carne, el pescado y los lácteos, que las lombrices no toleran.

El proceso tarda un par de semanas con el cubo cerrado y da dos cosas: un líquido que, muy diluido, es un fertilizante estupendo, y una masa fermentada que aún hay que enterrar un tiempo en tierra o echar al cubo marrón para que termine de hacerse compost. No huele a podrido, sino a encurtido, a vinagre.

VermicompostajeBokashi
EspacioCaja bajo el fregadero o en el balcónCubo hermético en cualquier rincón
Qué aceptaRestos vegetales, café, téCasi todo, también carne y lácteos
ResultadoHumus listo para usarFermentado que se termina en tierra, más un líquido fertilizante
OlorPrácticamente ningunoÁcido, a encurtido

Qué puedes echar y qué no

Aquí está la clave de que todo vaya bien. La idea es equilibrar dos tipos de material: los verdes, húmedos y ricos en nitrógeno, y los marrones, secos y ricos en carbono.

  • Verdes (sí): pieles y restos de fruta y verdura, posos y filtros de café, bolsitas de té sin la grapa, cáscara de huevo triturada, restos de plantas.
  • Marrones (sí): cartón y papel sin tintas brillantes, hueveras de cartón, servilletas sin grasa, hojas secas y un poco de serrín.
  • Nunca (en las lombrices): carne, pescado, lácteos, comida cocinada con aceite, exceso de cítricos, que acidifican, y las heces de perros o gatos.

El bokashi es una técnica de compostaje es una técnica que se hace en un recipiente cerrado
El bokashi es una técnica de compostaje es una técnica que se hace en un recipiente cerrado

Un truco: mantén más o menos el doble de marrones que de verdes. Si la cosa huele o está empapada, te has pasado de verdes, así que añade cartón troceado y solucionado. Por cierto, los posos de café son oro para el compost, aunque tienen otros usos curiosos por casa.

Los miedos de siempre, y por qué no pasa nada

Casi todo el mundo tiene los mismos tres reparos, así que vamos con ellos.

Que huele: bien hecho no huele, o como mucho huele a tierra de bosque. Si apesta, es que hay demasiada humedad o demasiada comida de golpe. Que salen mosquitas: la típica mosca de la fruta aparece si dejas los restos a la vista, así que entiérralos bajo el cartón y tapa bien. Que da mucho trabajo: son cinco minutos a la semana, menos de lo que tardas en bajar la basura al contenedor.

Y cuando tengas tu compost, ¿qué haces con él?

Esta es la mejor parte. Ese humus oscuro va de maravilla para tus plantas de interior, para las macetas del balcón o para montarte un pequeño huerto ecológico en casa. Basta con mezclar un poco con la tierra o esparcirlo por encima. Si te sobra, se lo puedes regalar a un vecino con más plantas, llevarlo a un huerto comunitario o al cubo marrón. Al final, compostar es la forma más directa de reducir los residuos que generamos, y encima sales ganando.

En resumen

No necesitas jardín ni conocimientos raros. Elige método según tu caso: lombrices si quieres humus listo y comes sobre todo vegetales, y bokashi si generas de todo, carne incluida, y no te importa el paso final en tierra. Cuida el equilibrio entre restos húmedos y secos, no eches lo que no toca y ten algo de paciencia las primeras semanas. Lo demás lo hacen los bichos y el tiempo. Da bastante menos trabajo del que parece y, la verdad, acaba enganchando.

Fuentes

EPA · Composting At Home (Agencia de Protección Ambiental de EE. UU.)

Royal Horticultural Society · Composting

Penn State Extension · Vermicomposting (compostaje con lombrices)

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