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Cómo hacer un cuadro de óleo
Cómo hacer un cuadro de óleo
PINTURA

Cómo hacer un cuadro de óleo

Descubre todo lo que necesitas y los pasos que tienes que seguir para dibujar un único cuadro de óleo.

Ainoa Poveda García

La pintura al óleo es una de las más conocidas, ya que es el dibujo artístico más reconocido, sea cual sea el movimiento escogido. Pero no es tan sencillo de ejecutar como parece desde un principio, porque el material sobre el que se realiza es duro y tiene una porosidad característica, lo que hace que debamos saber trabajar sobre esta base.

Qué necesito.

Un cuadro al óleo es una de las bases de todo artista. El dominio de esta técnica ayuda a ver con otra perspectiva el resto de disciplinas, a la vez que te hace consciente del reto que supone plasmar en un lienzo una idea o una representación real. Aunque para ello hay que saber escoger el tipo de materiales que vamos a utilizar.

En cuanto a la calidad de las pinturas, lo mejor son las marcas específicas para el tipo de trabajo que quieres hacer. Aunque hay una infinidad de complementos para conseguir unos determinados efectos en la obra, sí que es recomendable no comprar los más baratos ni los primeros que veamos, sino informarnos del acabado que tiene y de la manera más adecuada de trabajarlos. Los pinceles también requieren de especial atención, ya que existen de diversos tamaños, formas y cedras, que son la parte más importante a la hora de pintar un cuadro al óleo o sobre cualquier otro soporte.

Los colores ocre, el magenta, el cian, el blanco y negro no pueden faltarLos colores ocre, el magenta, el cian, el blanco y negro no pueden faltar

Lo colores que no pueden faltar en tu paleta de artista son el ocre, el magenta, el cian, el blanco y el negro. Estos dos últimos, más que como colores en sí mismos, son tonalidades que nos ayudarán a crear otras muchas, añadir sombras o dar más claridad a nuestra obra.

Otras de las herramientas que nos pueden ser útiles son las jarras con agua para limpiar los pinceles, una tabla o paleta para colocar los colores y mezclarlos, una cuchilla para mezclar y coger bien el color y lienzos diferentes para ir cambiándolos cuando sea necesarios. Por otro lado, un caballete o soporte móvil para apoyar bien el cuadro mientras pintas siempre irá bien, aunque no son necesarios.

La preparación previa.

El entorno que escojas debe estar muy cuidado, a no ser que seas ya todo un experto o que tu idea creativa te haga trabajar al aire libre y rodeado de mucho más movimiento que una sala preparada. En este caso, si te encuentras en una zona concreta de tu casa y no en una sala preparada para pintar, lo primero que debes hacer es plantearte tapar el suelo.

Antes de nada, tendrás que cubrir los muebles y el suelo para no ensuciarAntes de nada, tendrás que cubrir los muebles y el suelo para no ensuciar

La superficie debe quedar bien cubierta y no dejes ningún rincón al aire libre, porque la pintura es muy traicionera y aparecerán manchas de colores en los sitios más imposibles. Por lo tanto, si quieres cuidar del suelo de tu casa, lo mejor es hacerte con una sábana vieja o que ya no utilices y que además sea de un tamaño considerable para que llegue a la mayor parte de todo el espacio.

Nuestro cuerpo también acabará por pintarse como si fuera el propio cuadro. Es importante que te pongas ropa que no te importe manchar, como una bata o una camisola ancha y larga. Porque la comodidad tampoco puede estar rendida al arte y al dar rienda suelta a la imaginación.

Una vez lo termines podrás poner sombrasUna vez lo termines podrás poner sombras

Como ya hemos dicho que nos vamos a manchar sí o sí, evitemos en la medida de lo posible el dejar huella allá por donde pasemos. Si tienes todos tus utensilios a mano a la hora de pintar el cuadro al óleo, no irás manchando todo a tu paso con los viajes que no des para ir a buscar todo aquello que te es imprescindible. Por lo tanto, antes de ponerte manos a la obra asegúrate de tenerlo todo cerca y localizado.

En el espacio escogido debes atender a ciertos aspectos que, a lo mejor, no puedes controlar tanto. Como es el caso de la luz. La escasez de esta no te ayudará a la hora de ver en mejor detalle la escena que quieras representar o el cuadro en sí mismo. Ya luego le puedes poner las sombras que quieras y también el acabado más oscuro si es un bodegón con claroscuros. Con mucha luz pasaría lo contrario, que la pintura no termina de secarse adecuadamente y que tu visión queda deslumbrada a la hora de pintar.

Da rienda suelta a tu imaginación.

Si no eres un experto, lo mejor es que empieces realizando un esbozo a lápiz sobre el lienzo. Utiliza uno de mina dura, para que no marque tanto el tejido y luego te sea más difícil de disimular la base del dibujo. Los que tienen una composición H son los más adecuados, por lo que evita los que tienen una dureza B que son los más blandos y los que dejan más cantidad de mancha al utilizarlos.

Cuando ya tengas la base creada, empieza con las partes más sencillas y que menos detalle necesiten. A este nos referimos con aquellos efectos de luz y sombra, que dejaremos siempre para rematar al final del trabajo y que todo quede de manera coordinada y armoniosa.

Pinta sobre las marcas de lápizPinta sobre las marcas de lápiz

Pinta sobre las marcas de lápiz sin problema para eliminar su rastro, aunque siempre puedes improvisar algunas marcas o cambios de posición de los objetos en el último momento. A partir de la primera pincelada en el cuadro, ya solo queda la imaginación y la soltura de cada uno a la hora de rematar tu creatividad y plasmarla sobre óleo.

Los primeros colores que debes utilizar en esta base son más neutros y sin demasiadas mezclas. Luego ya irás añadiendo más capas y efectos en cada una de ellas, al igual que vas sumando detalles más concretos. De esta manera ves qué efecto tienen algunos colores dependiendo qué tipo de base has utilizado, para luego no equivocarte con las tonalidades a superponer. Al final, los efectos de luz y sombra serán los que den el toque maestro a tu obra.

La calidad de la pintura.

Una de las características de las pinturas específicas para realizar un cuadro al óleo es la calidad de estas, ya que hay una gran variedad de marcas y acabados que te pueden ayudar a plasmar lo que tu imaginación o tu mirada ve sobre un lienzo. Cuentas además con ayuda de otra serie de materiales que te permiten conseguir otros efectos más diluidos, con más relieve o con un efecto más brillante.

Además de una buena pintura, también necesitarás unos buenos materiales que te ayuden a plasmar tus ideasAdemás de una buena pintura, también necesitarás unos buenos materiales que te ayuden a plasmar tus ideas

En lo que coinciden la gran mayoría es en la durabilidad que tienen. Una vez extraída la pintura del recipiente, esta puede aguantar como el primer momento un par de días más al aire. Siempre y cuando se mantenga en un ambiente con una temperatura medianamente templada y sin muchos agentes externos -tipo corrientes de aire, humedad excesiva o donde incida mucho la luz del sol de manera directa, que provocarían que se seque o se agüe-, tu pintura estará prácticamente intacta.

Si tu cuadro al óleo te va a llevar más tiempo, ten en cuenta que la pintura que hayas mezclado se puede conservar hasta dos o tres días después de su primer uso. Lo ideal es realizar las mezclas de tonalidades en cantidades razonables para que así tu pintura tenga siempre el mismo acabado y no tengas que volver a buscar el color conseguido, ya que nunca se consigue un mismo tono de dos mezclas distintas.

Trabajo finalizado.

Al acabar, debes asegurar que tu cuadro al óleo está alejado de posibles variantes. Es decir, que no se toque, ni le toque mucha luz de manera directa, ni le caiga polvo en suspensión... la pintura de este tipo de trabajos puede tardar hasta tres y cuatro días en secar, dependiendo de la cantidad de material que hayas utilizado. Por lo que es aconsejable que se pueda cubrir con un trapo fino y que no se pegue a la pintura, mientras que esta se coge de manera más fija al lienzo.

Una vez el cuadro esté terminado, tardará entre tres o cuatro días en secarUna vez el cuadro esté terminado, tardará entre tres o cuatro días en secar

Una vez esté completamente seco, ya se puede colocar un marco o guardar con el resto de obras que empieces a crear. Ya solo faltará un nuevo tema de inspiración y los materiales bien limpios para poder reutilizarlos en el siguiente cuadro al óleo. Para quitar las motas de polvo que se hayan podido imprimar, lo mejor es utilizar un pincel de brocha con las cerdas finas para pasar por encima de la pintura cuando esté totalmente seca.

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