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Portulaca: Cuidados y características
Portulaca: Cuidados y características
UNA EXPLOSIÓN DE COLOR

Portulaca: Cuidados y características

La portulaca es una de las plantas más fáciles de cuidar y ahora te presentamos cómo hacerlo de la manera más sencilla.

Blanca de la Merced Vega Rodríguez

Para todos los amantes de la naturaleza y las plantas, hoy os traemos una inmensa belleza de la familia de las suculentas; la portulaca. La portulaca, también conocida como la flor de seda, no sólo derrocha una belleza ínfima digna de esta especie botánica, sino que también su floración además de ser una auténtica explosión de color, también es muy fácil de cuidar y mantener.

La portulaca llenará de color tu jardínLa portulaca llenará de color tu jardín

La portulaca es la opción perfecta para aquellas personas que se están iniciando en el mundo de la botánica, por la sencillez de su cuidado y sus características la convierten en una planta perfecta para ti.

La flor de seda se caracteriza por ser una planta rastrera de muy fácil propagación, incluso en algunos sitios es considerada una mala hierba debido a esta característica. Bonita, fácil de cuidar y duradera, ¿te animas a tener tu propia portulaca?

Portulaca: Cuidados y características

La familia de las portulacas es enorme, siendo la más frecuente; la portulaca gradiflora. Esta especie de portulaca es una de las portulacas ornamentales más bonitas del jardín. Esta flor pertenece a la familia de las portulacáceas y es originaria de América del Sur, concretamente de los países de Uruguay, Argentina y Brasil.

La flor de seda o portulaca es una planta muy singular, en una misma planta podemos encontrar diferentes colores en su floración; desde el blanco fundiéndose con un amarillo pálido, hasta un fucsia muy vibrante. Sus tallos se caracterizan por ser cilíndricos, lisos, carnosos y de color verdoso tirando a púrpura. Su tamaño va desde los 15 hasta los 30 centímetros de altura, es tendente al crecimiento rastrero y colgante.

El tallo de la portulaca suele ser carnoso y con un color cercano al púrpuraEl tallo de la portulaca suele ser carnoso y con un color cercano al púrpura

Como ya hemos indicado, la flor de la portulaca es el mayor atractivo ornamental, pudiendo ser simples o dobles, de unos 2´5 centímetros de diámetro. Su corola suele estar compuesta por un total de cinco pétalos.

La portulaca grandiflora se comercializa como planta de temporada de verano y se presenta normalmente cultivada en una maceta de unos 12 a 15 centímetros de diámetros junto a otras portulacas.

La flor de la portulaca también se caracteriza por ser muy duradera, con un cuidado adecuado y constante nos podrá durar años, eso sí tenemos que procurar quitar aquellas que se marchiten.

¿Cuáles son los cuidados que requiere la portulaca?

Tal y como decíamos anteriormente, la portulaca apenas requiere cuidados. Si tenemos otras plantas de la familia de las suculentas podremos cuidarla sin problemas, la flor de seda posee las mismas características de esta familia botánica.

Lo primero que tenemos que hacer es buscar el sitio adecuado, preferiblemente la terraza o el jardín, si es en alto mucho mejor pues esta planta crece muy rápido y puede llegar a alcanzar los 30 centímetros.

La portulaca guarda mucha semejanza con las que pertenecen a la familia de las suculentasLa portulaca guarda mucha semejanza con las que pertenecen a la familia de las suculentas

Lo ideal sería que la planta estuviese expuesta directamente al sol, pues debido a sus características no tolera las bajas temperaturas, en verano a pleno sol para que sus flores puedan abrirse fácilmente y en invierno resguardadas del frío. En grados, lo mejor sería que esté entre los 12º a 15º durante la noche y de 22º a 26º durante el día. Por debajo de estas temperaturas se ralentizaría su desarrollo y por encima se aceleraría, en ambos casos, su crecimiento no sería el adecuado. Gracias a sus características es apta para espacios de clima mediterráneo, aguantando muy bien los climas marítimos.

Los riegos tienen que ser más o menos abundantes durante el verano, pero sin pasarnos pues podemos terminar ahogando a la planta o que sencillamente en lugar de tantas flores salgan más hojas. En invierno los riegos hay que restringirlos casi en su totalidad.

En cuanto al suelo, tenemos que optar por uno arenoso y mejor si es con gravilla que sea rico en elementos nutritivos, y que permita un correcto drenaje para evitar cualquier encharcamiento de la planta. El exceso de agua es el principal enemigo de la portulaca, aunque nunca hay que esperar que esté completamente seco para regar. La plantación de la portulaca conviene hacerse en primavera, cuando la temperatura haya subido algunos grados y las heladas nocturnas hayan desaparecido.

Ten cuidado con el agua, ya que un exceso de ella es perjudicial para esta plantaTen cuidado con el agua, ya que un exceso de ella es perjudicial para esta planta

Desde verano hasta ya entrado otoño es conveniente suministrarle abono líquido con fertilizante rico en fósforo, este fertilizante podemos añadirle cuando reguemos la planta cada 10-15 días.

Si queremos que nuestra flor de seda nos acompañe durante mucho tiempo tenemos que mantenerla a salvo del pulgón. El pulgón es una de las principales plagas de verano que azotan a las plantas, este bicho siente auténtica devoción por las plantas carnosas y suculentas. Si llegamos a detectar la presencia del pulgón o la hormiga en nuestra planta, tendremos que atajar de raíz el problema mediante un antiplagas ya que por su voracidad y rapidez puede llegar a comprometer el desarrollo y vida de la planta.

Esta planta tampoco requiere poda ya que ella misma rebrota con facilidad. Por último una de las curiosidades más sorprendentes de esta planta es que cuando llega la noche sus flores se cierran. Ponla en un lugar bonito y a disfrutar de tus portulacas.

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