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Cómo cuidar un poto
Cómo cuidar un poto
PLANTAS

Cómo cuidar un poto

Si eres amante de las plantas, te gustará saber cómo cuidar esta maravillosa planta trepadora que dará color a tu hogar.

Ángela María de Toro Martín

El poto es un clásico del interior de los hogares, una planta que cualquier aficionado a la vegetación ha tenido en casa. Tiene hojas de color verde brillante combinadas con manchas de verdes claros y oscuros y un toque de amarillo. Es una planta de interior porque no soporta el frío y es trepadora o colgante. Se coloca frecuentemente en balcones para adornar porque, además, sus ramas se pueden guiar hacia donde nosotros queramos. Lo único que será necesario para ello es poner una cuerda o caña por donde queramos que siga el recorrido y ella sola se irá agarrando con sus raíces volantes.

Origen

Su nombre científico es Epipremnum aureum, pero popularmente es conocida como poto o potos porque antiguamente estaba clasificada dentro del género Pothos. Es una planta procedente del sudeste asiático, de Malasia, Indonesia y Nueva Guinea. Puede alcanzar una altura de 20 metros máximo si dispone de un soporte por el que trepar.

Si disponen de un buen soporte, estas plantas trepadoras podrán alcanzar un gran tamañoSi disponen de un buen soporte, estas plantas trepadoras podrán alcanzar un gran tamaño

Sus tallos miden hasta 4 centímetros de diámetro y sus hojas son perennes, con forma de corazón y alternas. Al principio son enteras, pero se vuelven pinnadas conforme van alcanzando la madurez. La planta suele tener problemas para florecer, por lo que sus flores son casi imposibles de ver. Aun así, están compuestas por un tallo de color blanco que tiene una especie de capucha del mismo color es su extremo.

Reproducción del poto

Esta planta cuenta con la ventaja de que, además que no necesita muchos cuidados, se reproduce, por lo que es muy fácil de mantener. Se pueden realizar esquejes de las puntas para volver a plantarlos en el tiesto. Un esqueje es cuando el tallo, rama o retoño de una planta se injerta en otra o se introduce en la tierra para reproducir o multiplicar la planta. Gracias a esto conseguimos una densidad mayor en la base gracias a los nuevos esquejes.

La reproducción de los potos es muy sencillaLa reproducción de los potos es muy sencilla

La reproducción es muy sencilla. En primer lugar cortamos el tallo por debajo del nudo y se quitan las hojas de la zona baja. Tienes que dejar dos o tres hojas en la parte de arriba. Después, lo metes en agua y cuando salga la raíz, lo metes en la tierra esparciendo un poco de arcilla en la base de la tierra para que la planta pueda tener drenaje. A continuación, añade sustrato que esté lo bastante suelto y haz un hueco con los dedos para hacer espacio y poder enterrar bien la raíz en el sustrato, Por último, añade un poco más de sustrato, apriétalo bien para que ancle adecuadamente la raíz y no queden huecos. Riégalo y ¡listo!

Riego del poto

Nunca riegues la planta en exceso porque le saldrán manchas blancas en las hojas. Esas manchas son un hongo que se produce cuando hay demasiado calor y humedad. Además, regarla de más provoca que las hojas también puedan tomar un color amarillento y se caigan. Los riegos tienen que ser moderados, es decir, riega el poto cuando la tierra o el sustrato estén secos por completo.

Nunca dejes que el plato de debajo del poto tenga agua porque provocarás de nuevo humedad. La planta se 'autoriega' constantemente, es decir, el poto es un depósito de agua en sí mismo, por lo que le saldrán hongos como en el caso anterior y se pudrirá por el exceso de agua.

Deberás pulverizar las hojas con aguaDeberás pulverizar las hojas con agua

Como la planta necesita humedad ambiental, conviene pulverizarla a menudo debido al calor de las casas. Echa agua tibia en el pulverizador y repártela por las hojas del poto con frecuencia para evitar que le salgan manchas marrones y para conseguir que alcancen su tamaño definitivo. Como ves, sus cuidados son muy reducidos.

Luz necesaria

El poto es una planta muy resistente que precisa de exposiciones muy luminosas para mantener en condiciones todo su follaje. Si el poto no tiene la suficiente luz, pierde las hojas de abajo y desarrolla tallos débiles y largos que crecen buscando la luz. Sin embargo, evita que le dé la luz directa porque hace que la planta adquiera un color amarillo. La luz apropiada para este tipo de planta es la indirecta, una luz tamizada a través de una cortina.

Consejos para los cuidados del poto

  • Los elementos que siempre tienes que tener a mano para los cuidados de esta planta serán: el poto, un esqueje, un tiesto, sustrato, un pulverizador, una regadera con agua y un trapo húmedo.
  • Mantén la planta en un ambiente de entre 13 y 24 grados centígrados porque es una planta tropical.
  • Los tallos del poto pueden llegar a medir hasta dos metros de longitud, pero no es para nada aconsejable dejarlos tan largos. Lo mejor que se puede hacer es despuntarlos para que saquen brotes nuevos y la planta consiga frondosidad.
  • El abono se le proporciona en primavera y verano. Únicamente son necesarias unas barritas de abono especial para plantas de hoja verde. Esta barrita se clava en el sustrato y se irá deshaciendo conforme la vayas regando. Procura echarle la barrita cada 15 o 20 días, y sobre todo en época de crecimiento.
  • Los tallos del poto pueden llegar a ser muy largosLos tallos del poto pueden llegar a ser muy largos

  • Limpia las hojas con un paño húmedo para que no se acumule el polvo sobre ellas y así la planta pueda respirar mucho mejor.
  • Ojo con los hongos porque si tienes más plantas en tu hogar, aunque sean de otra especie, se pueden pegar.
  • Si quieres que tu planta sea más tupida, tenga más hojas y que no ramifiquen en colgantes, deberás ir podándola por todo su alrededor. Conforme más podes el poto, más se estimulará el crecimiento de la planta. Ten en cuenta que el efecto de la poda no será instantáneo, es decir, tendrán que pasar de tres a cuatro años para que su follaje sea abundante.
  • No es aconsejable cambiarla de maceta a menudo. La primera vez que la cambies procura que sea a los dos años.
  • Para su trasplante se pueden utilizar hormonas de crecimiento para que salgan antes las raíces. El problema es que, al ser una planta muy sencilla, se recomienda que la propia planta saque las raíces de forma natural metiendo el esqueje en el agua.
  • Abona la planta cada mes en proceso de crecimiento y cada tres meses en periodo de descanso.
  • Poda los tallos cuando se queden desnudos.

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