Menú
Ecointeligencia
Ecointeligencia
MEDIO AMBIENTE

Ecointeligencia

La ecointeligencia es una forma de describir la sensabilidad ciudadana con los recursos del planeta y la voluntad de cuidar nuestro entorno.

Julio A. López

El cuidado del medio ambiente, el agujero de la capa de ozono, el cambio climático y la contaminación del planeta son las grandes preocupaciones de nuestro siglo. Cada vez somos más conscientes de lo que somos capaces de producir y ensuciar y procuramos cuidar nuestro entorno, aunque los gases contaminantes fruto de los vehículos privados y las energías no renovables, especialmente la nuclear, parecen contrarrestar los efectos que la ciudadanía intenta aplacar.

Fruto de esta necesidad de cambiar la situación y evitar daños mayores surge la inteligencia ecológica, mejor conocida como ecointeligencia. Este término agrupa la comprensión de las consecuencias que tienen sobre el medio ambiente las decisiones que tomamos en nuestro día a día y elegir, siempre que se pueda, todo aquello que beneficie en mayor medida la salud del planeta. Por tanto, se enfoca a crear productos que, desde su fabricación hasta su destrucción, no dañen nuestro entorno.

Es fundamental preocuparse por el medio ambienteEs fundamental preocuparse por el medio ambiente

Esta inteligencia, más cercana a la emocional, tiene que ver con aprender de nuestros errores y experiencias, conocer e investigar cómo emplear productos que impliquen menos gasto energético y daño al planeta y tratar adecuadamente todo lo que hay a nuestro alrededor. Significa comprender la relación entre los organismos y sus ecosistemas, lo que por ende deriva en contribuir a la ecología.

Eficiencia energética

Uno de los retos que plantea la ecointeligencia es el consumo de productos que tengan un alto nivel de eficiencia energética, es decir, una reducción del consumo energética pero con los mismos niveles de servicio y calidad de vida. Así, se fomentan comportamientos sostenibles y el cuidado del Medio Ambiente. Además, la eficiencia energética es uno de los retos planteados de cara a los objetivos de la Unión Europea de cara a 2020, a fin de reducir costes y dinero.

Electrodomésticos como los frigoríficos tienen indicadores de eficiencia energéticaElectrodomésticos como los frigoríficos tienen indicadores de eficiencia energética

La mejor forma de contribuir a la eficiencia energética es, en el momento de comprar un electrodoméstico nuevo, optar por aquellos que tengan un nivel de eficiencia energética A, B o C. Hay hasta siete niveles de eficiencia en electrodomésticos que exigen un alto consumo de luz (hasta la G), y el A correspondería a aquellos de mayor eficiencia, que pueden hacerse servir sin dificultades y con un menor gasto energético. Este tipo de electrodomésticos, aunque puedan ser de un coste algo superior, a largo plazo supone un ahorro en la factura de la luz y una contribución en la ecología.

Reciclaje de productos

Una de las bases de la ecología es el reciclaje de productos una vez consumidos. Pese a que es un sistema bastante implantado en la sociedad, que cuenta con contenedores para los distintos tipos de residuos, sigue siendo común que algunas personas lancen toda la basura en el contenedor de residuos orgánicos. Es importante recordar que el reciclaje, salvo en el caso de los productos orgánicos, sirve para su reutilización y se evita así emplear nuevos recursos para la fabricación de productos.

Los residuos se deben separar en función de su origen o material en distintos cubosLos residuos se deben separar en función de su origen o material en distintos cubos

Una vez se haya consumido un producto, se debe separar en función de su procedencia, por lo que es recomendable que en casa dispongas de varias bolsas o papeleras en los que se señalicen qué se debe tirar en cada uno de ellos. Una vez separados en diferentes grupos (restos de comida, plásticos, papel, vidrio y aceite, en general los más comunes), se deben lanzar en los contenedores pertinentes: naranja o marrón en restos orgánicos (comida), amarillo en plásticos, azul en papel y cartón y verde en vidrios. También suelen haber contenedores concretos para depositar aceite usado, otro para ropa usada e incluso para tapones de botellas y pilas usadas.

Reutilización de productos

Otra forma de contribuir a un menor consumismo y aprovechar al máximo los productos de los que disponemos es su reutilización. Uno de los mayores retos de la ecointeligencia es saber sacar partido a productos usados en primera instancia, y la reutilización consiste en deformar los productos alterando su uso para el que estaban destinados para darles un nuevo empleo o volver a utilizar productos para un fin determinado para el mismo cometido, siempre en la medida de lo posible.

La reutilización de un material consiste en darle una nueva vida y utilidadLa reutilización de un material consiste en darle una nueva vida y utilidad

Hay una amplia categoría de objetos a los que se han dado un segundo uso, a través de procesos de restauración y conservación, lo que evitan primero que se desechen sin más o recurrir a un consumismo que implique más gasto energético. Ejemplos de casos así son maletas que convierten en botiquines, latas de refresco que acaban siendo ceniceros, cuerdas para escalar que evolucionan a lámparas, entre otras ideas creativas para decorar el hogar con productos viejos o deteriorados.

Por otra parte, las botellas de plástico pueden ser reutilizadas para rellenar agua, siempre y cuando, como máximo, a los tres usos, se deposite en el contenedor de plásticos, ya que este material suelta unas toxinas perjudiciales para nuestra salud y para el medio ambiente, por lo que su uso debe ser prudente. También es aconsejable evitar que las botellas recicladas se expongan a la luz solar y, en el caso de querer reutilizarlas, lavarlas previamente con agua y jabón.

Otras consideraciones

La ecointeligencia es un sistema que debe ser aplicado en nuestro día a día en cualquier toma de consideraciones, en favor de la ecología y del desarrollo sostenible. Una de las opciones a tener en cuenta en nuestro transporte es elegir aquellos medios que emitan menos gases contaminantes, y uno de ellos es el uso de coches eléctricos, aunque poco comercializados en España, el de la bicicleta en distancias cortas o medias y tomar el transporte público en vez del vehículo privado siempre que sea posible. Con estas pautas, se reduce una cantidad significa de emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera.

Emplear la bicicleta en trayectos cortos o tomar el transporte público reducen la creación de contaminaciónEmplear la bicicleta en trayectos cortos o tomar el transporte público reducen la creación de contaminación

En la compra que realicemos, también sería importante evitar la compra de bolsas de plástico, ya que incluso muchas veces acaban en el sistema digestivo de algunas aves, y optar por un carro de la compra de tela como forma de transportar la comida a casa. También es recomendable comprar alimentos con poco envasado, ya que se contribuye así a la menor creación de residuos a posteriori.

Artículos recomendados