Menú
Cómo quitar un árbol de raíz
Cómo quitar un árbol de raíz
SENCILLO PROCEDIMIENTO

Cómo quitar un árbol de raíz

Una tarea fundamental en el cuidado de las plantas que puede ser fácil, sencilla y sin daños físicos al hacerlo de la manera adecuada.

Verónica Serrano Sevilla

Los árboles son plantas que sin duda transforman el espacio, ya no solo por su color, frondosidad o su altura, también por los frutos que dan o sus flores. Además, suelen requerir de un cuidado que en ocasiones funciona como gran pasatiempos para muchos. No obstante, hay veces que es necesario quitarlos, bien porque se han infectado de una plaga, porque las raíces están perjudicando al suelo o a las infraestructuras de un edificio o simplemente porque se desea dar un nuevo toque en la decoración del jardín. Por este motivo a continuación te enseñamos a quitar un árbol de raíz, con los mejores consejos y pasos a seguir para que la labor sea fácil y sencilla.

El estudio del terreno y del árbol que se quiere arrancar

Antes que nada es necesario aclarar que para árboles de grandes dimensiones es mejor pedir ayuda a profesionales que dispongan de la maquinaria adecuada para realizar la tarea y mover el árbol. No obstante, en el caso de que te veas capaz de hacerlo, comprueba primero hacia qué lado quieres que caiga el árbol para evitar daños físicos, así como es imprescindible asegurarse de que el terreno resistirá el golpe de la caída. Es importante observar que no existan desniveles que puedan hacer que el tronco ruede y así impedir que se produzcan contratiempos.

Los árboles transforman el espacio del jardínLos árboles transforman el espacio del jardín

Además de chequear el terreno, también se aconseja estudiar al árbol en sí para establecer de qué lado tiende a inclinarse de forma natural, pues será más fácil realizar la tala en esa dirección siempre y cuando sea una opción viable. Asimismo, hay que echar un vistazo al tronco para asegurarse de que no esté podrido. En caso afirmativo, hay que tener especial cuidado porque el tronco puede quebrarse en cualquier momento provocando daños. Hay incluso que revisar las hojas puesto que pueden dar muestra de que el árbol sufre alguna enfermedad que afecta a su estabilidad.

Una vez comprobados el terreno y la disposición del árbol, hay que preparar a este último para su correcto manejo una vez esté en el suelo. Para ello hay que atar al menos una cuerda bien resistente en la parte más superior del árbol, dejando la tira hacia la parte a la que deseas que caiga. Si la planta es muy alta, es probable que tengas que usar una escalera para realizar este procedimiento. De esta manera, ya tendrás preparado el plan para llevar a cabo el paso siguiente: la tala del árbol.

La tala del árbol

Llega la hora de cortar el tronco para después eliminar la raíz del árbol. Se trata de hacer un socavado, es decir, un corte en forma de V y en 45 grados en la parte del tronco hacia la que deseas que caiga el árbol. El corte debe ser de un cuarto de la dimensión de la planta. Después del corte en forma de V, hay que hacer otro corte, esta vez en línea recta, en el lado opuesto del árbol y a unos 6 centímetros por encima del ya realizado. Confeccionar el corte en socavado de esta forma permite planificar la caída del árbol hacia la zona más deseada.

Es importante consultar la herramienta adecuada para cortar cada árboEs importante consultar la herramienta adecuada para cortar cada árbo

La profundidad de los cortes no debe ser demasiado grande y evidentemente dependerá del diámetro de cada tronco. Sin embargo, has de saber que debes ir controlando el momento y cuando veas que el tronco comienza a ser bastante inestable, debes apartarte del árbol para dejar que caiga por sí solo. Asimismo, un aspecto a tener en cuenta son las herramientas que se emplean para realizar los cortes. Para ello se emplea una sierra eléctrica, aunque para troncos finos se recomiendan también hachas. En el caso de que el tronco de tu árbol exceda los más de 30 centímetros de diámetro, en ese caso es conveniente emplear una sierra mecánica de cadena.

Cómo eliminar las raíces del árbol

Ya que el árbol ha caído, por último queda deshacerse del tronco que aún se encuentra anclado al suelo gracias a las raíces. Llegados a este punto es necesario matar a lo que queda de la planta, si aún sobrevive y para esto se recomienda o bien prenderle fuego para dejar que se vaya consumiendo o bien usar productos químicos cuya composición penetre por los agujeros del árbol para que terminen con él. Aunque puedes dejar que los restos desaparezcan por sí solos, llegando a tardar entre 5 y 10 años en hacerlo, también puedes desprenderte de él excavando con un pico y una pala para despegar las raíces del suelo. Otra opción es contratar a una empresa dedicada a las perforaciones de suelo.

Las raíces pueden acabar desapareciendo por sí solas con el paso del tiempoLas raíces pueden acabar desapareciendo por sí solas con el paso del tiempo

Consejos para arrancar un árbol de raíz

Si eliminar un árbol de raíz siguiendo este procedimiento puede parecer muy difícil, aquí dejamos algunos consejos que puedan servir de mayor utilidad:

  • Si encuentras evidencias de que el tronco del árbol está podrido y piensas que es de unas dimensiones con las que no te vas a poder hacer, una decisión sabia será llamar a una empresa que pueda realizar la tarea para garantizar seguridad.
  • Dado que el árbol va a quedar inútil, antes de ser talado se recomienda quitar las ramas y el exceso de hojas para hacer más fácil el proceso de corte y, más tarde, su manejo.
  • Si el tronco es muy grande o demasiado alto, una vez haya caído al suelo tras la tala se puede dividir en dos o incluso tres partes para hacer mucho más sencillo su manejo y posterior transporte.
  • Para matar el tronco y las raíces que quedan pegados en el suelo una vez se ha realizado la tala, algunos especialistas recomiendan hacer taladros en el tronco para que los productos químicos penetren con más profundidad y aceleren el proceso.
  • Aunque es una tarea más costosa y laboriosa, arrancar las raíces del árbol impide que se pudran y afecten a la calidad del suelo. Además, favorece a la regeneración más rápida del sustrato para que en el futuro el terreno pueda acoger nuevas plantas de forma más fácil.

Artículos recomendados