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Pensamiento: todo sobre esta flor
Pensamiento: todo sobre esta flor
PLANTAS

Pensamiento: todo sobre esta flor

Esta planta se caracteriza por no necesitar excesivos cuidados y es perfecta para poner el toque de color a cualquier jardín.

Lucía Mejuto de Villar

¿A quién no le gusta tener un jardín lleno de preciosas flores de brillantes colores? Y es que estas coloridas plantas consiguen levantar el ánimo con sólo mirarlas. El problema es que ahora mismo se pueden encontrar muchísimas variedades, cada una de ellas con unas determinadas características que las hacen mejor o peor dependiendo del tipo de suelo o de ambiente en el cual se vayan a cultivar. Rosas, gardenias, girasoles, tulipanes... antes de plantar cualquiera de estas especies en tu jardín hay que informarse sobre ellas, tanto en lo que se refiere a sus cuidados como a las condiciones atmosféricas en las cuales viven mejor. Desde Bekia Hogar vamos a dar las claves de la que es una de las flores más demandadas en muchos jardines: el pensamiento. El origen de su nombre está en el término francés 'penses' y ya desde sus primeros orígenes era una flor que se relacionada con los recuerdos y memorias relacionadas con el amor.

Características principales del pensamiento

Esta planta forma parte de una especie conocida como Viola Tricolor ya que en sus pétalos se pueden encontrar hasta 3 colores diferentes que se mezclan entre sí para crear una combinación sorprendente. Primo hermano de la violeta, el pensamiento tiene como origen una serie de experimentos que se dieron en la zona del norte de Europa durante el sigo XIX. Algunos jardineros comenzaron a cruzar sistemáticamente el pensamiento con otras especies como violetas con el objetivo de lograr una planta con flores de diferentes colores y de la cual actualmente se pueden encontrar hasta 400 especies diferentes. Pero fue durante la época victoriana cuando el pensamiento comenzó a hacerse cada vez más famosos en los espectaculares jardines que se cultivaban por expertos jardineros.

El pensamiento es una flor que no requiere de grandes cuidadosEl pensamiento es una flor que no requiere de grandes cuidados

El pensamiento es una planta semi perenne, cuyo comportamiento puede variar a lo largo de su vida. Se trata de una flor de invierno que suele secarse durante el verano, especialmente en el mes de agosto, marchitándose y doblándose hacia el frente -como si fuera una persona que está pensando o reflexionando-. No se caracteriza por tener una altura excesiva, ya que como máximo suele alcanzar los 25 centímetros de alto, con tallos rectos que quedan enterrados bajo las flores de grandes dimensiones. Las flores están formadas por 5 pétalos que pueden alcanzar unas dimensiones de entre 5 y 10 centímetros y cuya gama de tonalidades es de lo más extensa: blanco, rosa, azul, violeta, amarillo, naranja... Y, por si este abanico de colores no fuera suficiente, otra característica de los pétalos de esta planta es que tienen un tacto suave y aterciopelado. Por otra parte, las hojas del pensamiento tampoco tienen nada que envidiar a sus magníficas flores, ya que éstas son planas, con una forma ovalada y de una brillante tonalidad verde.

Cómo plantar el pensamiento

El pensamiento es una planta que crece a partir de semillas, aunque lo normal es comprar ya crecida y lista para ser puesta en una maceta o jardín. El mejor momento para plantarla es a partir del otoño y hasta finales de la primavera, ya que se trata de una variedad que resiste muy bien las bajas temperaturas y las heladas. Eso sí, deben estar situadas en un lugar en el que reciban la luz del sol de forma directa o bien en semi sombra. En caso de que decidas cultivarlas a partir de semillas lo mejor es que las plantes en semilleros especialmente preparados para ello y que se conocen con el nombre de almácigos. Debe hacerse en un lugar protegido, tanto del viento como de las lluvias y del resto de inclemencias atmosféricas, y siempre en una temperatura constante que se mantenga entre los 15 y 18ºC.

Aporta un toque de color a tu jardín con esta planta tan bonitaAporta un toque de color a tu jardín con esta planta tan bonita

Lo normal es que el pensamiento no produzca flores durante el primer año, sino que durante este ciclo comenzará a desarrollar su follaje y hojas. Una vez hayas plantado la semilla en la tierra pasarán aproximadamente 3 semanas antes de que surjan las primeras hojas, conocidas como radículas, y que crecerán a lo alto al mismo tiempo que sus raíces profundizan en la tierra. Después de alrededor de 6 semanas desde su plantación, el pensamiento ya debería haber alanzado casi su altura completa y desarrollado sus hojas. Es en este momento cuando habrá que proceder al trasplante hacia unas macetas más grandes, aunque con un diámetro no superior a los 10 centímetros. A partir de entonces, deberá dejarse que el pensamiento se asiente y termine de desarrollarse, un tiempo que durará unas 14 semanas. Luego ya estarán listos para ser trasladados al jardín y será a partir del segundo año cuando comiencen a brotar sus apreciadas flores durante los primeros días del otoño, cuando inicia su periodo de floración que se extiende hasta el final de la primavera.

A la hora de plantar un pensamiento hay que prestar especial atención al tipo de tierra que se utiliza, ya que no sirve cualquiera. Ésta debe ser nueva o no haber plantado nada en ella durante un tiempo, de forma que tenga todos los nutrientes necesarios para que el pensamiento se desarrolle de manera óptima. A partir de los primeros meses habrá que tratarla con abonos y sustratos especialmente desarrollados para plantas de exterior, ya esté en un jardín o adornando un balcón o una terraza.

Cuidados básicos del pensamiento

Una de las características de esta flor es que no necesita una atención constante ni especialmente complicada, ya que es bastante resistente y se adapta muy fácilmente a los diferentes ambientes. En lo que se refiere al riego, hay que procurar que el pensamiento reciba suficiente agua, sobre todo cuando acabe de ser plantada y esté en su etapa de crecimiento. Luego podrá disminuirse, aunque el riego debe realizarse cada 2 días y midiendo la cantidad de agua para evitar que la tierra quede demasiado húmeda o, incluso, se encharque. Es por eso por lo que hay que tratar de plantar el pensamiento en zonas con un buen drenaje que eviten que se marchiten por un exceso de riego.

Para que tus plantas sobrevivan todo el año cuídalas y protégelas de plagasPara que tus plantas sobrevivan todo el año cuídalas y protégelas de plagas

También hay que prestar especial atención al desarrollo de enfermedades y plagas, revisando de forma rutinaria las hojas y las flores del pensamiento, así como sus raíces. Los pulgones y la araña roja suelen ser los principales enemigos de esta especie y por ello se aconseja tratarla desde el principio con insecticidas y productos adecuados. Por último, el pensamiento también hay que podarlo durante cierta etapa de su ciclo. El momento ideal para hacerlo es durante el verano, en el momento en el cual tiene un aspecto más marchito, cortando sus ramas en la zona más próxima al tallo. De esta forma podrás sanearlo y que durante el otoño vuelva a crecer con bonitas flores.

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